La Secretaria de Estado de la España Global, Irene Lozano, respondió las preguntas de los embajadores presentes en el acto.

Proteger la reputación de España, Política de Estado por primera vez

La Secretaria de Estado de la España Global, Irene Lozano, se reúne con más de 90 embajadores extranjeros acreditados en España
14/01/2019

La Secretaria de Estado de la España Global, Irene Lozano, ha desgranado esta mañana las líneas de acción de su mandato ante un auditorio de más de 90 Embajadores extranjeros acreditados en España, entre los que se encontraban los de Alemania, Reino Unido, Italia, Bélgica, Brasil, Costa Rica, Rusia o Japón. En un acto celebrado en las dependencias del Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Lozano ha señalado que la estrategia global de reputación-país “se convierte ahora en una política de Estado, en un esfuerzo de diplomacia pública que va más allá de los contenidos económicos y de inversión, que tan importantes son”. “Protegiendo ese flanco, vamos a ir más lejos: vamos a insistir en el relato del país moderno y democrático que somos”, manifestó Lozano.

La secretaria de Estado recordó a los embajadores que, hasta ahora, no se ha hecho en España un esfuerzo suficiente por explicar algunos de los valores característicos de nuestro país. En este sentido, recordó la nueva edición del Democracy Index de The Economist, que la semana pasada volvió a situar a España en el selecto grupo de las veinte “democracias plenas del mundo”. Pero “hay más”: “Somos solidarios, como prueba el hecho de que, según el think tank Pew Research Center, un 86% de nuestros ciudadanos esté a favor de acoger refugiados que huyen de la guerra; somos tolerantes, como nación pionera en derechos LGTBI y una de las más respetuosas con las diversas maneras de amar; y somos diversos, como ponen de manifiesto la descentralización, la protección de las lenguas cooficiales y la solidaridad interterritorial. “El gobierno está firmemente convencido de que esos valores de tolerancia, solidaridad y diversidad, son los que más necesitamos en este momento, no los españoles, sino los europeos y el mundo”, señaló Lozano.

España, prosiguió la secretaria de Estado, “quiere desempeñar un papel relevante en las grandes conversaciones globales, sobre el cambio climático, sobre la inteligencia artificial, sobre la robotización y la automatización de la economía, sobre el futuro de la convivencia en las sociedades”. Para llevar a cabo esta misión, y al tratarse la estrategia de reputación-país de una política de Estado, Lozano está ya involucrando al resto de fuerzas políticas parlamentarias, a las empresas públicas y privadas, a los tres millones de españoles en el exterior –la Ciudadanía Española Global- y, cómo no, a los embajadores y diplomáticos que hayan vivido y vivan ahora entre nosotros.

Datos y hechos frente a la desinformación
En su discurso ante los embajadores acreditados en España, Irene Lozano recordó que uno de las graves amenazas que acechan a las democracias modernas es el de la desinformación, la generación de noticias falsas y microdirigidas que buscan desestabilizar los sistemas más prósperos y consolidados. “Naciones Unidas, la UE y el Consejo de Europa tienen planes al respecto, y nosotros también estamos vigilantes, por la incidencia que esa desinformación puede tener en la población y en la propia democracia”, manifestó. España Global, dijo, centrará por ahora su trabajo en difundir el relato de la España democrática, moderna, solidaria y diversa, “que además es la real”. “España Global no solo tiene un compromiso con la reputación de España. También lo tiene con la verdad”, remachó.

Por último, Lozano reconoció que España aborda numerosos retos, también el de lograr que el diálogo con los partidos independentistas fructifique. “El diálogo es la forma genuinamente democrática de solucionar los problemas”, insistió, recordando que así lo han transmitido recientemente el Rey de España, la Reina de Inglaterra o el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier. Todo ello, claro está, “teniendo claros nuestros principios, y esos son claros: ni el Estado de Derecho ni la Constitución están en cuestión”.