Prevención y reinserción, las mejores armas para combatir el terrorismo yihadista

29/11/2016

Se calcula que casi 200 españoles han viajado a Siria e Irak para combatir bajo la bandera negra del autodenominado Estado Islámico. Una cifra muy inferior a los 2.100 franceses, los 7.800 ciudadanos europeos o los 42.900 extranjeros de todo el mundo que se han desplazado a Oriente Medio con tal fin.

Aun así, sigue siendo un número que ha puesto en estado de alarma a las autoridades españolas. Y para luchar contra el terrorismo, España, desgraciadamente mejor que nadie, sabe que no basta con tan solo la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Para ganar la guerra se hace fundamental desacreditar política e ideológicamente al extremismo. Un frente muy complicado de abordar en el que se vuelve indispensable establecer una serie de protocolos de vigilancia activa como prevención, pero también de reinserción paulatina en la sociedad de los individuos radicalizados.

Estos asuntos fueron algunos de los temas centrales sobre los que se deliberó en el 4º Foro Elcano sobre Terrorismo Global (FETG), que se celebró el pasado 15 de noviembre en la sede del International Institute de Madrid bajo el título “Prevención de la radicalización violenta, desradicalización y rehabilitación de terroristas”.

Víctimas

Contabilizando los atentados de Nueva York en 2001, España en 2004, Reino Unido en 2005, París en 2015 y Bruselas en 2016, esta lacra mundial acumula más de 3.500 víctimas en Occidente. La tragedia se siente con más frecuencia en Asia, África y Oriente Medio, donde los asesinatos ascienden a cientos de miles.

Cómo interrumpir la radicalización y cómo conseguir que actos como los anteriormente citados no vuelvan a repetirse son las grandes preguntas que se hacen los mandatarios y los cuerpos policiales de todo el mundo. Pero la fórmula para detener la radicalización es sumamente difícil, ya que muchos de los terroristas que actuaron en Occidente eran ciudadanos europeos, musulmanes supuestamente integrados, lobos solitarios o combatientes que habían jurado fidelidad a Al Qaeda o el Daesh.

Una situación producida debido a que “la propaganda yihadista está a un solo clic de nuestros jóvenes”, tal y como subrayó el ministro consejero de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, Krishna R. Urs. Un arma, el de la comunicación, que el Estado Islámico está sabiendo explotar de forma constante al divulgar su mensaje a través de las redes sociales y las más modernas tecnologías. Por ello, resulta fundamental contrarrestar la difusión de su discurso digital mediante un exhaustivo trabajo de campo que sirva para concienciar acerca del problema y sea capaz de formar a un personal apto para hacer frente a individuos en situaciones de vulnerabilidad extremista.

Combatir la propaganda online

Uno de los casos más representativos de esta medida en España se da en los centros tutelados de Málaga, que supervisa a unos 200 niños al año, y donde se organizan cursos en los que se van desmontando todos los mitos del radicalismo islámico. “Utilizamos vídeos con ellos y hacemos talleres sobre temas de redes sociales e Internet para que se den cuenta de cómo se construye la propaganda”, reveló la directora general de Derechos Sociales y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Málaga, Ruth Sarabia.

Y es que, pese a su complejidad, “la radicalización es un proceso que puede ser interrumpido y revertido”, como así indicaron el presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa, y el subdirector del Programa sobre Extremismo de la Universidad George Washington, Seamus Hughes.

En España se reciben cada día una media de entre ocho y diez avisos sobre posibles fundamentalistas islámicos. El 37,7% de estas alarmas son consideradas de interés, mientras que solo en el 23% de las advertencias ha sido necesaria la intervención policial. Las zonas de mayor riesgo son Ceuta, Melilla y Cataluña, donde se han registrado un total de 13 casos de menores radicalizados. Jóvenes que tenían la intención de viajar a Siria e Irak para convertirse en soldados del Estados Islámico o, en el caso de las chicas, para ser esposas de los combatientes.

150 detenidos en España

Por el momento, el trabajo de rehabilitación y reinserción en la sociedad de personas radicalizadas es aún muy incipiente, cuestión por la que el Foro de Terrorismo Global, organizado por el Real Instituto Elcano, sirve como un nexo de unión entre las distintas experiencias que han funcionado en cada país.

España no es uno de los territorios más afectados por la amenaza del reclutamiento yihadista como sí lo son Francia o el Reino Unido. Sin embargo, el arduo trabajo de las fuerzas de seguridad del Estado ha sido capital para desarticular varias células terroristas, con un total de 150 personas detenidas desde 2013. Un cifra que ha concienciado a las autoridades españolas en pos de una prevención más profunda en las distintas comunidades islámicas que conviven a lo largo y ancho del país.

De esta manera, la legislación española cuenta desde 2005 con un plan de prevención de radicalización, el cual se ha visto reforzado recientemente por un programa de rehabilitación en prisiones, lugares que terminan tornándose en espacios propicios para el intercambio de ideas fundamentalistas y la captación de marginados sociales.

Una solución para cada comunidad

Pero no solo en las cárceles se debe poner el foco de atención porque las segundas o, incluso, las terceras generaciones se han convertido en un caldo de cultivo perfecto para los grupos terroristas, ya que la falta de un sentimiento de identidad, el desempleo y la exclusión social hacen que estas personas, menores en la mayoría de los casos, abracen una causa que dote a sus vidas de una razón de ser.

Para conseguir revertir dicho contexto es necesario “tener de nuestro lado a los musulmanes”, como indicó el director del Centro Internacional para la Violencia Política e Investigación del Terrorismo de la Nanyang Technological University de Singapur, Rohan Gunaratna.

No obstante, cada país es distinto y cuenta con sus propias características, por lo que buscar una solución viable para cada comunidad hace que el proceso se vuelva más lento y pormenorizado. Por este motivo, la voluntad política y el constante transvase de información entre los distintos gobiernos se convierten en elementos esenciales para erradicar la ideología extremista entre la población.

Además, los asistentes también se mostraron favorables a convocar planes de rehabilitación para los combatientes retornados, programas locales, tutelas individualizadas y la posibilidad de reducir penas a aquellos condenados que se arrepientan y decidan colaborar con las fuerzas de seguridad.