‘Estado Islámico en España’, un informe de Elcano

02/08/2016

Bajo el título ‘Estado Islámico en España’, el Real Instituto Elcano ha publicado un informe en el que analiza el perfil, el modo de radicalización, las motivaciones y el tipo de implicación de los detenidos vinculados con el terrorismo yihadista en nuestro país desde junio de 2013 a mayo de 2016. El trabajo se enmarca en el estudio sobre terrorismo global que el instituto lleva a cabo en cooperación con el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Centro Nacional de Inteligencia.

A pesar de que nuestro país no es una de las naciones europeas más afectadas “ni en términos absolutos ni relativos”, como ha recordado el presidente del Instituto Elcano, Emilio Lamo, “España no es ajena a la movilización yihadista promovida por el Estado Islámico”. El auge de  este tipo de actos terroristas en Europa otorga máxima actualidad a este primer estudio de “base empírica y datos contrastables” dirigido por Fernando Reinares y Carola García-Calvo. Así, el perfil sociológico más frecuente del yihadista en España responde, según los investigadores, a un varón, casado, de unos 31 años, con estudios secundarios y con escaso conocimiento del Islam.

Terroristas autóctonos

Junto al auge de un nuevo perfil de terrorista yihadista autóctono o homegrown que ya subrayaban Reinares y García-Calvo al inicio de su investigación, destaca el hecho de que uno de cada tres de los 124 detenidos que conforman la muestra tenía intención de atentar en España y contaba con capacidad operativa para hacerlo. Otro dato a tener en cuenta es que un 45% tenía antecedentes penales.

Pese a que nueve de cada 10 yihadistas detenidos en España desde junio de 2013 carecían de un conocimiento relevante sobre el Islam o la sharia (ley islámica) casi el 63% de ellos se radicalizó por motivo ideológico, no por un tema existencial ni emocional. Y, mientras que un 45% de los detenidos es de nacionalidad española y un 41%, marroquí, sólo el 6% de los  nacionales carece de antepasados inmigrantes, son inmigrantes de primera generación (51,7%) o de segunda (42,2%).

Otro de los matices que revela el documento es la diferencia de edad media en función del género. Frente al 83% de varones detenidos, el 17% son mujeres, con una media de edad de 22 años y mayoritariamente solteras. Según ha explicado Carola García-Calvo esta peculiaridad responde a la política de movilización del Estado Islámico entre el género femenino, centrada en “mujeres jóvenes que puedan casarse con yihadistas y ser madres para permitir la próxima generación de combatientes”. 

Por otro lado, es destacable que el número de individuos radicalizados en entornos offline –domicilios privados, lugares de culto, centros culturales y centros penitenciarios- sigue siendo superior (29%) al de aquellos que lo hicieron de modo online (18%) –principalmente en redes sociales—. No obstante, como destaca Fernando Reinares, existe un cambio de tendencia “desde el auge de Estado Islámico, a partir de 2013” y la combinación offline-online alcanza el 53%. La franja de edad predominante en el inicio de esa radicalización se sitúa entre los 15 y 19 años (34%) seguida de los comprendidos entre 20 y 29 años (20%).

Motivaciones y grado de implicación

Existe un predominio de las motivaciones ideológicas a la hora de adherirse al Estado Islámico entre los detenidos en España que, como señala Reinares, se concreta en la visión de la ‘yihad’ “no como la concepción coránica de lucha interior sino directamente como combate físico”. Respecto al nivel de implicación del informe se desprende un dato significativo: un 94% actúa en compañía y solo un 6% en solitario. Las células y redes de nueva creación han experimentado un auge desde 2013, por lo que es preciso sustituir el concepto de “lobos solitarios” por el de “manadas de lobos”, según los autores de la investigación.

A modo de conclusión, el Real Instituto Elcano pone el acento en la importancia de un consenso político que facilite, como hasta ahora, “la adaptación adecuada de su respuesta judicial y policial” frente a la amenaza que indiscutiblemente representa el Estado Islámico. De igual modo destaca la relevancia de las políticas preventivas y de sensibilización para evitar la radicalización violenta de los jóvenes, a través de mecanismos parlamentarios como el ‘pacto antiyihadista’ y la Estrategia Integral Contra el Terrorismo Internacional y la Radicalización.