Fresnedillas de la Oliva fue uno de los tres puntos elegidos por la NASA para seguir la llegada del hombre a la luna hace 50 años. EFE / Borja Méndez

El hombre, la Luna y España

Hoy se cumplen 50 años del despegue del Apollo 11, que culminó el 20 de julio con la llegada del hombre a la luna. Una hazaña estadounidense en la que participaron las bases españolas de Gran Canaria, Madrid y Ávila. ¡Te lo contamos!
16/07/2019

En julio de 2019 se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la Luna, una hazaña de manufactura estadounidense en la que España tuvo también su papel relevante. Las bases de Maspalomas (Gran Canaria), que fue la primera del programa Apollo en instalarse en España, y las de Robledo de Chavela (Madrid), Fresnedillas de la Oliva (Madrid) y Cebreros (Ávila), que se convirtieron en las primeras del mundo en recibir los mensajes que llegaban desde el satélite.

Centros dependientes de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio por sus siglas en inglés), en ellos trabajaba una parte del equipo de 400.000 personas implicadas en las misiones Apollo, que estaban repartidas por todo el mundo. De hecho, muchas de ellas recuerdan en estos días aquel hito histórico que confirmó el éxito de la número 11.

Entre ellos, dos de los ingenieros españoles encargados de controlar las comunicaciones con la nave, y cuyos nombres han quedado grabados en la historia: Carlos González Pintado, antiguo jefe de operaciones de la NASA y subdirector del complejo de comunicaciones espaciales de la estación de Robledo de Chavela; y José Manuel Grandela, encargado de mantener las comunicaciones entre esta estación y la de Fresnedillas, a 50 kilómetros de Madrid.

Museo Lunar de Fresnedillas de la Oliva (Madrid). EFE/ Borja Méndez

Aunque no hayan brillado tanto como Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, en sus manos estaban los transmisores que comunicaban con la nave. Un trabajo intenso y de gran responsabilidad que continuó después de que el primero dejase su huella impresa en la superficie lunar y pronunciase aquella frase que pasó a la historia: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad”. Unas palabras que se escucharían por primera vez en España, medio segundo antes que en Houston (Texas) por el retardo de medio segundo que había entre ambas estaciones.

Se calcula que fueron unos 1.000 millones de telespectadores los que siguieron en directo la hazaña a nivel mundial (no está de más recordar el trabajo de Jesús Hermida como aquel narrador que acercó la Luna a los hogares españoles). Para ellos, todo acabó en unos pocos minutos, tras la retransmisión oficial.

Pero para los ingenieros de la NASA, de España y del resto del mundo, la travesía duró varios días, desde el despegue hasta la llegada a la Tierra de los tripulantes de la nave. A las bases españolas llegaban miles de datos, tanto técnicos como de salud de los propios astronautas que se demodulaban, clasificaban, grababan y reexpedían a la central de Houston. De la misma forma, servían como enlace para enviar a la nave toda la información que requerían desde Texas. Un trabajo imposible de parar ya que de él dependían las vidas de los tres tripulantes.

Un espacio que sigue activo

Según los ingenieros españoles que trabajaron en la llegada del hombre a la Luna, nuestro país fue el preferido de Estados Unidos por su situación política, económica y geoestratégica. El caso concreto de Robledo de Chavela y de Fresnedillas de la Oliva, en plena sierra de Madrid, se instaló una antena de grandes dimensiones (26 metros de diámetro, una envergadura similar a la circunferencia de la plaza de toros de Las Ventas) para espacio profundo, en una zona alejada de ruidos y de posibles interferencias radioeléctricas. Un centro que todavía sigue en funcionamiento con una antena que ha crecido y que se ha sofisticado con los años.

La de Robledo sería también la estación seleccionada por la NASA para recibir las primeras fotografías de Marte en 1965, enviadas por la sonda Mariner 4. Sus especialistas han participado en un sinfín de misiones tripuladas organizadas por la entidad estadounidense: el laboratorio espacial Skylab, la primera misión de cooperación internacional entre Estados Unidos y la URSS Apollo-Soyuz, el Space Shuttle… Además de misiones interplanetarias como la Viking, Voyager, Galileo o Cassini, enre otras.

Y todavía quedan muchas por cumplir. De hecho, el representante de la NASA en España, Anthony Carro, aseguraba recientemente que el organismo estadounidense está planeando orbitar y aterrizar de nuevo en la Luna en 2023. Pero también en Marte, una misión delicada para la que se va a necesitar la ayuda del centro de Robledo de Chavela, en el que se están construyendo nuevas antenas.

Estación Especial de Robledo de Chavela (Madrid). EFE/J.L. Pino/nr